El lateral derecho de Cabo Verde firmó una obra de arte en los dieciseisavos de final: dejó en el camino a Alexis Mac Allister y sacó un zapatazo inolvidable que se clavó al ángulo del Dibu Martínez para el 2-2 parcial en el Miami Stadium.
Aquel partido terminó con clasificación de la Scaloneta por 3-2 en el tiempo suplementario, pero la obra maestra de Lopes Cabral —que incluyó un festejo tan emotivo que hasta provocó el desmayo de su madre y el posterior saludo de su ídolo Marcelo— quedó grabada para siempre en la historia de los Mundiales.






