La relación entre el PRO y el Poder Ejecutivo atraviesa su momento más crítico. El partido liderado por Mauricio Macri resolvió esperar hasta la sesión del próximo martes 23 de junio en la Cámara de Diputados para definir su postura en torno al pedido de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Sin embargo, el mensaje hacia la Casa Rosada es un ultimátum: si el Gobierno nacional no desplaza de su cargo al funcionario antes de esa fecha, el PRO está dispuesto a votar a favor del avance de la moción de censura y su posterior citación obligatoria al Congreso.
El quiebre en el acompañamiento legislativo se profundizó a raíz de la delicada situación judicial que atraviesa Adorni, quien se encuentra bajo la lupa por no haber podido acreditar el origen de un patrimonio valuado en $944 millones. Ante este escenario, la fuerza conducida por Macri busca despegarse de la figura del jefe de Gabinete, cuyo escándalo patrimonial dinamitó los puentes de confianza entre ambos sectores políticos.
Los 12 votos clave que definen el quórum
El bloque del PRO busca articular una estrategia que le permita marcar distancia de la corrupción y el patrimonio de Adorni, pero cuidándose de quedar pegado a una iniciativa que surge originalmente desde los bloques del kirchnerismo.
A pesar de las diferencias de origen, la matemática parlamentaria vuelve indispensable la postura del macrismo:
- El bloque del PRO cuenta con 12 diputados nacionales.
- Estas bancas se volvieron piezas clave para que la oposición pueda alcanzar el quórum de 129 legisladores necesarios para habilitar el debate en el recinto.
- Si el Gobierno decide sostener a Adorni en su cargo más allá del próximo martes, el PRO habilitará con sus firmas el emplazamiento en comisiones del pedido de interpelación.
La cuenta regresiva ya comenzó para la Casa Rosada, que deberá evaluar en las próximas horas si entrega la cabeza de su jefe de Gabinete o se expone a una dura derrota parlamentaria con el aval de sus principales aliados legislativos.
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